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Estás lista para emprender si tenés claro estas 3 cosas...
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Poco a poco me he convertido en la persona que le ve oportunidad de negocio a TODO. Cada idea tiene un potencial inmenso de crear abundancia y prosperidad para muchos. No fue en vano que hice este TEDx hablando de nuestra responsabilidad para crear más oportunidades como emprendedores.

Sin embargo, hoy quiero escribirte porque hay ciertas cosas que a veces se nos olvidan antes de emprender o mientras estamos emprendiendo y que pueden ser causantes de que más del 80% de los emprendimientos no logren cumplir el año.


Aclaración: este artículo está conjugado en femenino porque más del 90% de las personas que leen mi contenido son mujeres, sin embargo, todo mi contenido es aplicable a cualquier persona.

1. Vas para largo en esto

Emprender no es un sprint, es más como una maratón. Si decidís emprender para “ver cómo te va” o como plan B “por si acaso me quedo sin trabajo”… creeme, no vas a llegar muy lejos.

El 80% del éxito de tu negocio es nuestra mentalidad, solo el otro 20% tiene que ver con tu talento. No importa si sos experta en la materia o si sos la persona más talentosa en tu área, si tenés una mentalidad de “sino-sirve-a-la-primera-me-voy-y-ya”, ese 80% del éxito queda en alitas de cucaracha.

Muy pocos emprendimientos ven los frutos en el primer mes. Empezar a mover la máquina de hacer dinero cuesta, y a veces cuesta varios meses de alquiler, de insumos, de esfuerzo y de salarios. Y si sos solo vos, te va a costar tiempo como mínimo.

2. Hay una necesidad que podés suplir

Pasa mucho también que decidimos emprender en algo que somos buenos sin pensar dos veces si a alguien le interesa lo que hacemos. ¿Te suena familiar?

Ahí es donde nos lanzamos a vender todo lo que sepamos hacer y empezamos a brincar de idea en idea, nuevamente “probando” el mercado y los productos o servicios que podés ofrecer.

Es importante que sepás que antes de emprender y hacerlo en serio, necesitás validar tu idea y saber que hay un mercado que puede Y QUIERE adquirir lo que vos tenés para ofrecer.

En otro post te voy a explicar bien cómo podés validar una idea. De verdad no es tan difícil como suena. Lo que necesitás es un poco de tiempo, observación y… bueno… clientes.

3. Necesitás invertir (no tanto como creés)

¿Qué pasa con nuestra mentalidad de emprendedor que creemos que TODO lo podemos? ¿Sos de las que han pensado que con unos cuántos tutoriales en YouTube aprenderás todo lo que necesitás?

Resulta ser que, aunque podás encontrar todo lo que querás saber gracias a la Internet, a veces necesitamos un poco más que nuestra cabeza.

Siendo realistas, cuando estamos iniciando nuestro negocio, necesitamos tener claro como mínimo, 2 cosas: qué vendo y a quién se lo vendo.

Sin embargo, un negocio es mucho más que un trueque. Para que tu negocio funcione, tenés que tener muy claro cuáles son las bases de tu marca, cuál es tu marca y porqué creés en lo que creés, a quién servís y por cuáles medios lo hacés.

La inversión no es solo de dinero para comprar insumos y pagar gastos fijos. La inversión más importante es la inversión de tiempo. Necesitás sentarte a definir ciertas cosas importantes antes de lanzar tu negocio al mercado.

A veces, puede haber otro tipo de inversión y es la inversión en conocimiento. No siempre podés saber todo lo que tenga que ver con tu negocio y ahí es importante rodearte de personas que sepan más que vos. Invertir en conocimiento es de las cosas que más frutos me ha dado en Power House.

Estas 3 cosas pueden parecerte sencillas, pero lo cierto es que en un mundo que celebra el emprendimiento y el trabajo independiente, no se habla tanto de lo que hay que hacer para realmente lanzar una idea al mercado y a veces estas 3 cosas se dan por sentado.


Si llevas meses con una idea en la cabeza que querés desarrollar pero no sabés por dónde iniciar, tengo un curso que te puede interesar.

Soy fiel creyente de que cuando las cosas se hacen bien y se comunican como se debe, los clientes correctos llegan a nosotros. Quiero ayudarte a conceptualizar tu marca y tu negocio de una manera sencilla que te ponga en la dirección correcta.

Por eso tengo a tu disposición el curso grupal Creando Tu Marca. Es un curso recién salido del horno y estará disponible a un precio especial de introducción.

Te invito a ver más info sobre Creando Tu Marca - Aquí

Espero escuchar de vos pronto.

<3 Ana Lu

 
Tu Propuesta de Valor y por qué es importante para tu emprendimiento
 
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Imaginá que estás en un evento de networking. Uno de esos que parecen más de “citas rápidas” que de negocios. En estos eventos, lo más importante es dar una buena primera impresión para que se acuerden de vos.

Si estuvieras en uno de estos eventos y te piden que expliques a qué te dedicás en 30 segundos, ¿qué dirías?

Probablemente te costaría un poco formular una oración decente que resuma TODO lo que hacés en tu negocio. Porque, seamos realistas, en estos momentos hacés prácticamente que todo en tu negocio. Entonces ¿cómo decirlo en pocas palabras para que otros entiendan?

Lo primero que quiero que tengás claro es un principio básico en la comunicación: Somos facilitadores de nuestro mensaje. Nuestro único propósito al comunicar, es que la otra persona entienda lo que estamos tratando de decir. Entre más sencillo comuniquemos el mensaje, mejor.

Ahora, con respecto a la pregunta: ¿a qué te dedicás?

Podríamos decir cualquier cosa. Sin embargo, en la mayoría de los casos, esta pregunta se refiere a tu propuesta de valor.

Si esta es tu primera vez leyendo esta palabra, no te preocupés, yo la aprendí a la fuerza cuando me lancé al agua del emprendimiento.

La propuesta de valor es un término que se utiliza para explicar qué es lo que hace una empresa y cuáles son sus beneficios para el cliente.

Una propuesta de valor puede tener muchas partes. Puede ser un párrafo pequeño o tener viñetas adicionales explicando otros beneficios, como en el ejemplo de abajo.

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Personalmente creo que entre más clara y concisa sea, es mejor para vos y para tus futuros clientes. Pero para dejártelo todavía más fácil, te comparto la fórmula que yo siempre utilizo con mis clientes y que nos sirve de maravilla:


Qué hacés + para quién lo hacés + por cuáles medios

=

Propuesta de Valor

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El orden de los factores no afecta el producto. Es decir, no importa que digás quién es tu cliente antes de lo que hacés o antes de los medios por los cuáles servís a tu cliente. Lo que importa es que quede claro para quien lee o escucha esta frase.

Saber cuál es tu propuesta de valor no solo te ayuda a explicarle fácilmente a otros qué es lo que hace tu emprendimiento, también te ayuda a explicárselo a tus clientes ideales.

Por ejemplo, si tenés claro lo que ofrecés, esto es lo primero que vas a poner en tu sitio web. Teniendo en cuenta el principio de “facilitar el mensaje”, tener la propuesta de valor clara en la página de inicio de tu sitio, le simplifica la tarea a tu posible cliente de saber si lo que hacés le sirve. Si al cabo de leer esa frase, no se siente atraído por lo que ofrecés, entonces no era tu cliente ideal.

La propuesta de valor no es algo que se pone en las paredes de tu oficina como antes se ponían la misión y la visión. Sin embargo, tenerla definida te ayuda mucho a la hora de escribir el copy de tu sitio web, las descripciones de biografía en redes sociales, etc.

De hecho, en redes sociales, siempre digo que la propuesta de valor se va construyendo poco a poco. Cada publicación debe aportar para que el cliente se vaya haciendo una idea de lo que hace la empresa. Cada posteo debe dejar todavía más claro lo que hace tu negocio y por qué lo hace.

En definitiva, la propuesta de valor no es sólo un término de marketing. Saber qué ofrecés y poder decirlo con facilidad te ahorrará dolores de cabeza y te acercará a más clientes potenciales.

Ahora es tu turno diseñar tu propia propuesta de valor. Cuando la tengás lista, me encantaría verla en los comentarios aquí abajo 👇🏻

<3 Ana Lu

 
2 lecciones que no me enseñaron en la escuela de negocios y que deberías saber

Cuando obtuve mi grado de Máster en Administración de Empresas, me sentí en la cima del mundo. Creí que lo más duro había quedado atrás pero estaba completamente equivocada.

Lo más duro sería salir a la vida real y darme cuenta de que lo que me enseñaron en la una de las escuelas más prestigiosas de la región, era apenas una pincelada. Y además, ese conocimiento estaba enfocado más que nada en empresas corporativas, no en emprendimientos.

En honor al segundo aniversario de Power House, te cuento dos cosas que para mí han sido pilares a la hora de emprender y que no me las enseñó INCAE. Me las enseñó la calle cuando me arriesgué a emprender.

Estas dos cosas parecen sencillas pero cuando estás en el día a día de tu negocio, se te olvidan y pueden causar frustraciones innecesarias. Así que aquí van.

1. Nadie hará el trabajo duro por vos

No importa si tenés un equipo de trabajo o el dinero para subcontratar, nadie puede hacer el trabajo duro por vos.

No estoy hablando de mano de obra, ni de trabajos técnicos o administrativos. Esos trabajos son fáciles. El trabajo más duro, está en tu mentalidad.

En las escuelas de negocios nos hablan de rentabilidad, operaciones efectivas y eficientes, liderazgo, etc. Pero nunca tuve una clase donde entráramos en las oscuras y misteriosas maneras en las que trabaja nuestra mentalidad. Ni qué decirte de cómo trabajarla, verdad.

Eventualmente me di cuenta de que ahí, es donde está el secreto del éxito.


Si apenas estás comenzando o si llevas años emprendiendo, quiero que sepás que la mentalidad tiene TODO que ver con tus resultados. Está comprobado que el éxito de tu negocio depende solo en un 20% de tus esfuerzos estratégicos y en un 80% de tu mentalidad.

¿Qué te parece eso? Si no te lo esperabas, entonces hay que empezar a trabajar esa mentalidad porque NADIE hará ese trabajo por vos.

Recordatorio: dejá de estar buscando el éxito afuera, el éxito ya está adentro tuyo. Lo único que hay que hacer es sacar esa mentalidad de abundancia a la luz.

2. Está bien no hacer todo al pie de la letra

Esta lección definitivamente no la aprendí en la escuela de negocios. Siempre nos han enseñado que seguir reglas es la manera más fácil y rápida de llegar de punto A a punto B. Sin embargo, en el mundo del emprendimiento, lo único que sabés es dónde estás partiendo, el punto B ni siquiera está en el mapa en muchos casos.

Lo cierto es que, lo que le sirve a otros negocios no necesariamente te sirve a vos. El hecho de que ya hayan modelos de negocios similares al tuyo, no quiere decir que el tuyo funcionará igual. Básicamente, no hay una receta para emprender.

Te puedo enumerar cosas que de fijo tenés que tener antes de lanzar tu negocio pero realmente una vez que salís a las canchas, las reglas dejan de existir.

Nota importante: el hecho de que no hayan reglas, no quiere decir que es un partido tipo “sálvese quien pueda”, aún en los mercados más complejos, debemos regirnos por la competencia leal y el principio de la buena fe (aunque otros no respeten eso).

A lo que me refiero con que no hay reglas es que básicamente, tu negocio es único (aunque hayan otros similares). Las decisiones que tomés van a ser basadas en tu experiencia, tus números y tus clientes.

En el mundo del emprendimiento tenemos que ser creativos, y eso necesariamente implica, salirnos de la caja y empezar a pensar diferente a los demás, y, sobre todo, no seguir las reglas al pie de la letra.


Hoy por hoy, te puedo decir que un MBA no se consigue en una escuela de negocios, se consigue en la calle. Trabajando, observando, conociendo a tus clientes y sobre todo, HACIENDO.

El éxito depende de nosotros y de lo que nosotros definamos como éxito. Pueden ser 100 clientes ó $10 millones en ventas, ó tener tiempo libre. Lo cierto es que sólo vos lo podés definir y eso, amigo(a) mío(a), es una de las más grandes ventajas de emprender.

¿Tenés más consejos que has aprendido en tu experiencia como emprendedor(a)? Contame en los comentarios, me encantaría saber.


<3 Ana Lu




El miedo a dar la cara y porqué es importante espantar a los clientes
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“Cada vez que voy a publicar algo tengo que hacerlo 5 veces para que nada salga mal..” ¿Te suena familiar?

Cómo nos aterroriza ver nuestra cara en una publicación de Instagram o de Facebook. Cuánto tiempo tardamos escogiendo una foto para que salga “perfecta” y los otros no tengan nada qué decir. Esto no solo te pasa a vos, nos pasa a todos.

Cuando emprendemos nos pasan miles de cosas por nuestra mente. La verdad es que pasamos por un sinfín de emociones. Desde la felicidad y la pasión por lo que hacemos, el miedo de lanzarlo y luego la ansiedad de haberlo lanzado y no obtener la respuesta que queríamos. Y esta es la historia de TODOS los días.

Si sos de los que tiene miedo a dar la cara en tu negocio por miedo al qué dirán, esto es para vos.

Si creés que no es necesario dar la cara en tu marca porque, seamos sinceros, ¿lo que importa es el producto o el servicio, cierto? Déjame decirte que estás en un ERROR gigante.

Aunque no lo creás, el hecho de que VOS hayás creado tu marca, ya es algo que te diferencia de los demás. Lo que sea que hagás siempre será diferente por el simple hecho de que sos vos quien lo hace. Y eso, vale la pena contarlo.

Mi historia como ejemplo

Recuerdo como si fuera ayer, cuando abrí el perfil de Instagram para Power House. Estaba en completa negación pero sabía que tenía que hacerlo en algún momento. Me daba pereza todo el “mantenimiento” que tenía que darle y además, empezar con 0 seguidores me daba escalofríos. Como si mi validez y credibilidad fuera medida en número de seguidores 🙄 ¿te suena?

Según yo, mi negocio iba a despegar aún si no había nadie detrás. Y es que una marca funciona igual que una tienda. No puede dar muchas ventas si no hay nadie atendiendo. Si no hay alguien dándole la bienvenida a los clientes y cobrándoles por lo que van a comprar, la tienda no funciona.

Lo mismo iba a pasar con mi marca si seguía escondiéndome tras bambalinas.

Yo creaba (y sigo creando) todo mi contenido y podía tener toda la libertad creativa para hacer lo que me diera la gana (igual que vos) y aún así me escondía del público, al propio. Lo hacía por miedo a que me vieran, a que me juzgaran, a que dijeran cosas como “¿y ésta qué se cree?, ¿por qué piensa que puede decir estas cosas?, ¿acaso sabe más que yo?”

Por varios meses, traté de manejar la marca como si fuera un ente independiente, sin embargo estaba pegando con pared. Por más limpia -y bien diseñada- que fuera la comunicación, no estaba conectando con nadie. Tenía unos 100 seguidores pero nadie estaba poniendo atención a lo que decía. Simplemente no les importaba tanto.

Parecía que me seguían por compromiso. Otra vez… ¿te suena familiar?

Ahhhhh pero cuando di la cara... TODO CAMBIÓ o bueno, todo fue cambiando. Un post a la vez. Por que no puedo decir que fue de la noche a la mañana.

Recuerdo que el día en que hice mi primera historia, la tuve que grabar varias veces antes de publicarla. Me daba miedo equivocarme y decir algo que no quería decir. No sabía si ponerle filtros o si dejarla tal cual la había grabado.

Ya ni sé qué fue lo que publiqué pero lo que sí recuerdo fueron las reacciones de las personas que me seguían. No fueron muchas porque apenas estaba comenzando pero fueron suficientes para ponerle gasolina a mi motorcito de motivación.

Empecé a recibir comentarios diciéndome que siguiera adelante con mi “proyecto”, que lo estaba haciendo bien, que les gustaba el contenido y empezaron a recomendarme a otras personas y los seguidores empezaron a llegar.

Ni una sola persona dijo nada de lo que la voz en mi cabeza creyó que iban a decir. Resultó ser que esa vocecita estaba equivocada. Ni un alma me ha llegado a decir algo malo hasta el día de hoy.


Creo fielmente que las personas que no les gusta mi trabajo, se van solitas y en silencio. Mi contenido está hecho con amor y mucho esfuerzo; tiene mi voz. Si me seguís desde hace rato, sabes que le pongo alma, vida y corazón y esto necesariamente FILTRA clientes.


Por qué es importante espantar clientes

Cuando creamos contenido genuino y sincero, hay muchas personas que conectan inmediatamente. Les encanta ese tipo de contenido, pero hay otras que simple y sencillamente no pueden tolerar tu mensaje.

Y está bien.

Vale la pena espantarlos. Si no les gusta, que se vayan. No me tomes a mal, no se trata de estar a la defensiva. Se trata de ser honesta(o) con tú propósito y con vos misma(o). Si a estas personas no les gusta como sos y lo que representas dentro de tu marca, no son parte de tus clientes ideales.

No podemos caerle bien a todos y eso, más allá de ser una desventaja, es un filtro que nos permite atraer a las personas que sí están dispuestas a escucharnos, a consumir nuestro contenido y a comprar nuestros servicios o productos.

Así que si sos de las personas que todavía tiene miedo a dar la cara por tener esa vocecita en la cabeza que te dice cosas feas. Es hora de ponerle un alto en el camino y dar el salto.

Tu mensaje y tu trabajo es mucho más valioso y merece ser escuchado por las personas correctas. ¿Qué esperás para empezar a transmitirlo?

Si te convencí, podés darle un vistazo al curso nuevo Historias que Conectan en Instagram. Aquí te enseño cómo conectar a partir de tu historia personal de una manera genuina y llena de honestidad.

¡Nos vemos allá!

<3 Ana Lu

5 habilidades para emprender
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Los millennials somos la generación emprendedora por excelencia. Con tantas herramientas y recursos disponibles, podemos emprender haciendo cualquier cosa que nos imaginemos. Esto nos ha llevado a pensar que todos podemos ser emprendedores. ¿Es realmente tan fácil emprender?

Cada año hay un aumento considerable de emprendedores con muchas ganas de comerse al mundo. No importa el tipo de producto o servicio que ofrezcamos, ser emprendedor se ha vuelto algo muy de “moda”.

Según la Escuela de Negocios de la Universidad de Munich, 60% de los millennials dicen que sueñan con emprender y el 52% cree que nada los detendrá para autoemplearse. 


Si vos sos parte de este 60% de los millennials que quiere emprender, este blogpost es para vos.

Personalmente, nunca consideré emprender hasta que tuve que hacerlo. Mi familia es emprendedora pero siempre pensé que era más cómodo vivir con un salario mensual, sin preocupaciones. El gusanillo emprendedor llegó (y no se fue más) hasta que me gradué de la Escuela de Negocios, cuando no quise seguir creciendo en la escalera corporativa. 

Para mí, cada entrevista de trabajo era un martirio. Sentía que vendía mi alma después de cada reunión. No quería tener una carrera ordinaria y pensé que podría crear un impacto más importante si lo hacía a MI manera. ¿Te suena familiar? ¿Querés hacer las cosas a tu manera y por eso emprendés? 

A lo largo del camino me he dado cuenta que hay habilidades que nadie nos enseña y que se construyen cuando empezamos a emprender. Hoy te voy a hablar de 5 de ellas. 


Este post lo escribo en colaboración con todas las personas que me escribieron en Instagram para contarme sobre las habilidades que ellos consideraban importantes para un emprendedor. En la de menos tu aporte está aquí 🙂


Paciencia

Esta palabra salió más de 15 veces repetida en la encuesta y creo que no es casualidad. La paciencia es de las primeras cosas que tenemos que guardar en nuestro saco de habilidades a la hora de emprender. 

Los resultados casi nunca llegan a la primera. Recuerdo que yo pasé 6 meses en los que facturé solo $350 USD. Fueron 6 meses duros en los que tuve que ingeniármelas para seguir aprendiendo y viendo la manera de enamorar a mis clientes.  Estoy segura que los inicios de cualquier tipo de empresa siempre son duros, y tu inicio no es ni será la excepción.

La paciencia nos ayuda a no desesperarnos. Nos ayuda a mantener los pies sobre la tierra para seguir adelante y no perder la perspectiva. 


Disciplina

Querer hacer las cosas a "MI manera" no implica olvidarnos de la disciplina. Si queremos ser buenos en algo, debemos de esforzarnos. Sin embargo, la disciplina se ve diferente para todos. Para mí es levantarme temprano para hacer ejercicios todos los días y luego revisar y responder correos. Para vos podría ser algo completamente diferente. 

Ser disciplinados en lo que hacemos, nos permite tener el control de la situación. Darle seguimiento a nuestros avances y disfrutar de los pequeños logros que con tanto esfuerzo alcanzamos. 

Personalmente, ser disciplinada me da la libertad de acomodar mi horario sabiendo y conociendo cuáles son mis fortalezas y debilidades. Sé cuándo puedo hacer algo y cuándo no. Pero principalmente, me permite dar la milla extra con mis clientes. 


Confianza en nosotros mismos

Creérnosla. A veces es TAN DIFÍCIL. De hecho no conozco algún emprendedor que no haya dudado de sí mismo en algún punto en su carrera. Es tan normal pero también es TAN necesario creérsela. 

Cada vez que dudas de tus capacidades para emprender, estás espantando a un cliente potencial. ¿Cuántos has espantado ya? 


Confiar en nuestro talento es vital para entregar productos o servicios que valgan la diferencia. Y es que si vos no creés en tus capacidades, ¿quién más lo va a hacer? Para vender con el corazón, debemos primero creer que lo que estamos vendiendo, realmente vale la pena. Cuando creemos en nosotros y nuestra solución, las demás personas creerán también. 

Recordá que tus clientes te compran cuando se identifican con tu propósito.  


Humildad

Creérnosla va de la mano con la humildad. Que no se nos suban los humos a la cabeza tampoco. 

La humildad en un emprendedor es básico. Nos permite tener consciencia de que nuestras decisiones no están escritas en piedra; que no tenemos la verdad absoluta y que todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. 

Después de todo, la única constante es el cambio. 

Si somos humildes, podemos ver las perspectivas de otros y podemos crear cosas todavía más grandes. Saber que no nacemos aprendidos, que siempre podemos mejorar y que nuestro trabajo nunca está terminado, nos puede llevar muy lejos. 


Colaboración

Cómo nos cuesta a veces colaborar. Constantemente estoy escuchando y leyendo comentarios como: “no me gusta compartir las ideas, me las pueden robar”; “qué molesto que es que te copien, por eso trabajo sola”. 

“Si vas solo llegarás más rápido; pero si vas acompañado, llegarás más lejos”

¿Realmente creemos que somos los únicos que pueden hacer lo que hacemos? Hay un dicho que dice: “Si vas solo llegarás más rápido; pero si vas acompañado, llegarás más lejos”. La colaboración te permite hacer justamente eso: llegar más lejos. 

Crear alianzas estratégicas nos permite conocer personas fuera de nuestro círculo habitual. Nos permite tener mayor alcance y crear cosas que tal vez no habíamos pensado hacer antes. Cuando creamos comunidad, los beneficios son innumerables. La habilidad de colaborar y trabajar en equipo nos hace definitivamente mejores emprendedores. 

#PowerTip - Crear alianzas estratégicas no significa aliarse con el más grande. Se trata SIEMPRE de crear relaciones duraderas que nos permitan a ambas partes ganar y disfrutar del proceso.


Ahí tenés las 5 habilidades más importantes (según mis seguidores de Instagram) que debemos de tener los emprendedores. Si sos nuevo en esto del emprendimiento, te cuento que hay muchas otras competencias que podes desarrollar pero estas, son de las más cruciales. 

Contame en los comentarios cuáles otras competencias consideras importantes para emprender, o contarme tu historia de emprendiemiento, me encantaría saber 🙂


Para más información y contenido gratuito, podés irte a mi cuenta de Instagram, ahí te espero con material chivísima 🙂