Tu Propuesta de Valor y por qué es importante para tu emprendimiento
 
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Imaginá que estás en un evento de networking. Uno de esos que parecen más de “citas rápidas” que de negocios. En estos eventos, lo más importante es dar una buena primera impresión para que se acuerden de vos.

Si estuvieras en uno de estos eventos y te piden que expliques a qué te dedicás en 30 segundos, ¿qué dirías?

Probablemente te costaría un poco formular una oración decente que resuma TODO lo que hacés en tu negocio. Porque, seamos realistas, en estos momentos hacés prácticamente que todo en tu negocio. Entonces ¿cómo decirlo en pocas palabras para que otros entiendan?

Lo primero que quiero que tengás claro es un principio básico en la comunicación: Somos facilitadores de nuestro mensaje. Nuestro único propósito al comunicar, es que la otra persona entienda lo que estamos tratando de decir. Entre más sencillo comuniquemos el mensaje, mejor.

Ahora, con respecto a la pregunta: ¿a qué te dedicás?

Podríamos decir cualquier cosa. Sin embargo, en la mayoría de los casos, esta pregunta se refiere a tu propuesta de valor.

Si esta es tu primera vez leyendo esta palabra, no te preocupés, yo la aprendí a la fuerza cuando me lancé al agua del emprendimiento.

La propuesta de valor es un término que se utiliza para explicar qué es lo que hace una empresa y cuáles son sus beneficios para el cliente.

Una propuesta de valor puede tener muchas partes. Puede ser un párrafo pequeño o tener viñetas adicionales explicando otros beneficios, como en el ejemplo de abajo.

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Personalmente creo que entre más clara y concisa sea, es mejor para vos y para tus futuros clientes. Pero para dejártelo todavía más fácil, te comparto la fórmula que yo siempre utilizo con mis clientes y que nos sirve de maravilla:


Qué hacés + para quién lo hacés + por cuáles medios

=

Propuesta de Valor

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El orden de los factores no afecta el producto. Es decir, no importa que digás quién es tu cliente antes de lo que hacés o antes de los medios por los cuáles servís a tu cliente. Lo que importa es que quede claro para quien lee o escucha esta frase.

Saber cuál es tu propuesta de valor no solo te ayuda a explicarle fácilmente a otros qué es lo que hace tu emprendimiento, también te ayuda a explicárselo a tus clientes ideales.

Por ejemplo, si tenés claro lo que ofrecés, esto es lo primero que vas a poner en tu sitio web. Teniendo en cuenta el principio de “facilitar el mensaje”, tener la propuesta de valor clara en la página de inicio de tu sitio, le simplifica la tarea a tu posible cliente de saber si lo que hacés le sirve. Si al cabo de leer esa frase, no se siente atraído por lo que ofrecés, entonces no era tu cliente ideal.

La propuesta de valor no es algo que se pone en las paredes de tu oficina como antes se ponían la misión y la visión. Sin embargo, tenerla definida te ayuda mucho a la hora de escribir el copy de tu sitio web, las descripciones de biografía en redes sociales, etc.

De hecho, en redes sociales, siempre digo que la propuesta de valor se va construyendo poco a poco. Cada publicación debe aportar para que el cliente se vaya haciendo una idea de lo que hace la empresa. Cada posteo debe dejar todavía más claro lo que hace tu negocio y por qué lo hace.

En definitiva, la propuesta de valor no es sólo un término de marketing. Saber qué ofrecés y poder decirlo con facilidad te ahorrará dolores de cabeza y te acercará a más clientes potenciales.

Ahora es tu turno diseñar tu propia propuesta de valor. Cuando la tengás lista, me encantaría verla en los comentarios aquí abajo 👇🏻

<3 Ana Lu

 
3 razones por las que realmente fracasó mi blog
Así se veía el blog en 2015 :s Definitivamente no tocaremos el tema del diseño en este post.

Así se veía el blog en 2015 :s Definitivamente no tocaremos el tema del diseño en este post.

Ahhh! Las mariposas que se sienten antes de publicar tu primer blogpost. Más que mariposas, es mucha ansiedad, incertidumbre y emoción. Todo junto. Eso sentía cada vez que publicaba algo nuevo en mi blog de “estilo personal”/wannabe fashion blog.


Pero después de dos años, entendí que no estaba funcionando ni para mí, ni para las pocas personas que me leían. En este post te cuento porqué mi blog fracasó después de dos años de estar intentándolo.


Antes te tengo que poner en contexto. Te preguntarás, ¿por qué un fashion blog? Y te diré, lo que siempre me dije a mí misma: “bueno, siempre me ha gustado la moda y quería compartirlo con alguien más”.

Al escuchar eso, ya tu mente tiene que tener alarmas que te digan, “empezamos mal”. No por el hecho de que me gustara la moda sino porque no tenía un POR QUÉ definido. Siendo sincera, no había un propósito más allá de hacer que mi novio me tomara fotos bonitas y publicarlas para recibir likes.

Mi visión era convertir el blog en uno grande y reconocido internacionalmente, como las chicas que seguía en ese momento tipo Chiara Ferragni, Aimee Song, Leandra Medine, etc.

Claramente eso no pasó. Al inicio me decía a mí misma que no era el momento indicado para tener un blog, luego pensaba que no tenía el contenido necesario o que la audiencia no estaba lista para este tipo de contenido.

Ahora que ya crecí, tengo más razones que hacen más sentido que esas “excusas” que te puse en el párrafo anterior.

1. Tenía miedo de mostrarme vulnerable

Aunque desde el inicio sí di mi cara. Recordemos que una de mis necesidades iniciales era ser vista en este blog -ejemm ego a la vista-. Realmente todo giraba en torno a la ropa y a verse bien.

Obvio mi estilo jamás se iba a parecer a las bloggers de moda de ese momento (ni de ahora) pero procuraba en la medida de lo posible de salir lo más perfecta posible.

En el texto que acompañaba los artículos no lograba transmitir mi personalidad, escribía como si estuviera escribiendo para una revista. Se veía ABURRIDO por todo lado.

Nunca dediqué un segundo a preguntarme si realmente lo que estaba publicando reflejaba mi esencia y creo que eso se mostraba y era una de las mayores razones por las cuales las personas no conectaban conmigo.

2. No tenía claro a quién le hablaba

Realmente escribía porque no podía solo poner fotos. Entonces cuando escribía un poco de texto, lo hacía pensando en caerle bien a todos: hombres y mujeres por igual. Le hablaba a quien quisiera leer básicamente.

¡ERROR!

Al no tener claro quién era mi audiencia, me quedaba muy corta con los textos. Era tímida al decir lo que realmente me gustaba por miedo a caer mal o a parecer demasiado cursi o demasiado tonta.

Como no tenía claro quién me leía - o quién quería que leyera mi blog - empezaba a emular lo que otras bloggers hacían y claramente no me funcionaba a mí, porque no era mi voz.

Hablaba en plural como si tuviera una comunidad gigante de personas que visitaban mi sitio todos los días. Hacía recomendaciones que no me pedían. Creaba contenido que solo yo quería ver.

Y además… escribía en inglés antes que escribir en español. Como si la audiencia anglosajona fuera a leer primero mi contenido en vez de todo el montón que ya tenía a su alcance.

Ahora me doy cuenta que tener un lector o cliente ideal definido me ayuda montones a la hora de crear contenido real para mi audiencia real. También sé que el mercado Latinoamericano está hambriento de tener contenido de calidad y que si escribo en español, tendré más posibilidades de destacar. *Pensemos pez grande en estanque pequeño*

3. Nunca traté de crear conversaciones

A medida que avanzo en éste análisis estoy arrugando mi ego cada vez más. (auch!) Como te podrás dar cuenta, ese blog era una oda a mi ego. Nada más quería poner fotos bonitas para que les dieran like y listo.

¿Te suena familiar? ¿Alguna vez has tenido una plataforma donde publicas contenido solo para que otros te vean? ejemm Instagram por ejemplo.

Resulta que hace 4 años ya tenía como unos 600 followers en Instagram (más que nada familia, amigos y conocidos) y decidí usar ese perfil para compartir mi contenido y traer tráfico al blog.

¿Creés que esas descripciones llamaran a tener una conversación?

¿Creés que alguien a parte de dar el like se iría a ver mi contenido en el blog?

Por supuesto que no. La foto estaba muy bonita porque la habían tomado fotógrafas, pero no había “carnita” en el contenido. No estaba agregando valor a la vida de nadie más que a la mía.

Y, siendo sinceros, éste es un pecado capital para los generadores de contenido. Si no creás valor, mejor no publiqués.

Instagram (así como otras redes sociales) fueron creadas por y para las personas. Tienen la singularidad que democratizan el contenido para que tanto los creadores como los usuarios puedan interactuar fácilmente.

Hoy en día, es más fácil para una marca crear conversaciones con sus clientes. Antes tenían que esperar a que llegaran a la tienda. Rezar por que llegaran a la tienda para ahí empezar una relación.

Ahora, la relación con tu cliente empieza desde que aparecés en su feed de Instagram.

Mi blog murió no sólo por estas razones. No fui constante, fui perdiendo interés y dejé de sentirme feliz al publicar porque me daba cuenta que lo único que buscaba era inflarme el ego.

Fui madurando y con eso, superé el espacio. Pero esta experiencia definitivamente me dio muchas herramientas que hoy aplico intencionalmente. En Power House, le hablo a mis clientes ideales (que si llegaste hasta aquí, es probable que seás unx de ellxs).

¿Estás cometiendo alguno de estos errores? Ya está disponible el curso digital Historias que Conectan en Instagram donde te enseño justamente cómo conectar con tus seguidores de manera auténtica para convertirlos en clientes. Podés ver más información dándole click al banner de abajo :)

 
2 lecciones que no me enseñaron en la escuela de negocios y que deberías saber

Cuando obtuve mi grado de Máster en Administración de Empresas, me sentí en la cima del mundo. Creí que lo más duro había quedado atrás pero estaba completamente equivocada.

Lo más duro sería salir a la vida real y darme cuenta de que lo que me enseñaron en la una de las escuelas más prestigiosas de la región, era apenas una pincelada. Y además, ese conocimiento estaba enfocado más que nada en empresas corporativas, no en emprendimientos.

En honor al segundo aniversario de Power House, te cuento dos cosas que para mí han sido pilares a la hora de emprender y que no me las enseñó INCAE. Me las enseñó la calle cuando me arriesgué a emprender.

Estas dos cosas parecen sencillas pero cuando estás en el día a día de tu negocio, se te olvidan y pueden causar frustraciones innecesarias. Así que aquí van.

1. Nadie hará el trabajo duro por vos

No importa si tenés un equipo de trabajo o el dinero para subcontratar, nadie puede hacer el trabajo duro por vos.

No estoy hablando de mano de obra, ni de trabajos técnicos o administrativos. Esos trabajos son fáciles. El trabajo más duro, está en tu mentalidad.

En las escuelas de negocios nos hablan de rentabilidad, operaciones efectivas y eficientes, liderazgo, etc. Pero nunca tuve una clase donde entráramos en las oscuras y misteriosas maneras en las que trabaja nuestra mentalidad. Ni qué decirte de cómo trabajarla, verdad.

Eventualmente me di cuenta de que ahí, es donde está el secreto del éxito.


Si apenas estás comenzando o si llevas años emprendiendo, quiero que sepás que la mentalidad tiene TODO que ver con tus resultados. Está comprobado que el éxito de tu negocio depende solo en un 20% de tus esfuerzos estratégicos y en un 80% de tu mentalidad.

¿Qué te parece eso? Si no te lo esperabas, entonces hay que empezar a trabajar esa mentalidad porque NADIE hará ese trabajo por vos.

Recordatorio: dejá de estar buscando el éxito afuera, el éxito ya está adentro tuyo. Lo único que hay que hacer es sacar esa mentalidad de abundancia a la luz.

2. Está bien no hacer todo al pie de la letra

Esta lección definitivamente no la aprendí en la escuela de negocios. Siempre nos han enseñado que seguir reglas es la manera más fácil y rápida de llegar de punto A a punto B. Sin embargo, en el mundo del emprendimiento, lo único que sabés es dónde estás partiendo, el punto B ni siquiera está en el mapa en muchos casos.

Lo cierto es que, lo que le sirve a otros negocios no necesariamente te sirve a vos. El hecho de que ya hayan modelos de negocios similares al tuyo, no quiere decir que el tuyo funcionará igual. Básicamente, no hay una receta para emprender.

Te puedo enumerar cosas que de fijo tenés que tener antes de lanzar tu negocio pero realmente una vez que salís a las canchas, las reglas dejan de existir.

Nota importante: el hecho de que no hayan reglas, no quiere decir que es un partido tipo “sálvese quien pueda”, aún en los mercados más complejos, debemos regirnos por la competencia leal y el principio de la buena fe (aunque otros no respeten eso).

A lo que me refiero con que no hay reglas es que básicamente, tu negocio es único (aunque hayan otros similares). Las decisiones que tomés van a ser basadas en tu experiencia, tus números y tus clientes.

En el mundo del emprendimiento tenemos que ser creativos, y eso necesariamente implica, salirnos de la caja y empezar a pensar diferente a los demás, y, sobre todo, no seguir las reglas al pie de la letra.


Hoy por hoy, te puedo decir que un MBA no se consigue en una escuela de negocios, se consigue en la calle. Trabajando, observando, conociendo a tus clientes y sobre todo, HACIENDO.

El éxito depende de nosotros y de lo que nosotros definamos como éxito. Pueden ser 100 clientes ó $10 millones en ventas, ó tener tiempo libre. Lo cierto es que sólo vos lo podés definir y eso, amigo(a) mío(a), es una de las más grandes ventajas de emprender.

¿Tenés más consejos que has aprendido en tu experiencia como emprendedor(a)? Contame en los comentarios, me encantaría saber.


<3 Ana Lu




El miedo a dar la cara y porqué es importante espantar a los clientes

“Cada vez que voy a publicar algo tengo que hacerlo 5 veces para que nada salga mal..” ¿Te suena familiar?

Cómo nos aterroriza ver nuestra cara en una publicación de Instagram o de Facebook. Cuánto tiempo tardamos escogiendo una foto para que salga “perfecta” y los otros no tengan nada qué decir. Esto no solo te pasa a vos, nos pasa a todos.

Cuando emprendemos nos pasan miles de cosas por nuestra mente. La verdad es que pasamos por un sinfín de emociones. Desde la felicidad y la pasión por lo que hacemos, el miedo de lanzarlo y luego la ansiedad de haberlo lanzado y no obtener la respuesta que queríamos. Y esta es la historia de TODOS los días.

Si sos de los que tiene miedo a dar la cara en tu negocio por miedo al qué dirán, esto es para vos.

Si creés que no es necesario dar la cara en tu marca porque, seamos sinceros, ¿lo que importa es el producto o el servicio, cierto? Déjame decirte que estás en un ERROR gigante.

Aunque no lo creás, el hecho de que VOS hayás creado tu marca, ya es algo que te diferencia de los demás. Lo que sea que hagás siempre será diferente por el simple hecho de que sos vos quien lo hace. Y eso, vale la pena contarlo.

Mi historia como ejemplo

Recuerdo como si fuera ayer, cuando abrí el perfil de Instagram para Power House. Estaba en completa negación pero sabía que tenía que hacerlo en algún momento. Me daba pereza todo el “mantenimiento” que tenía que darle y además, empezar con 0 seguidores me daba escalofríos. Como si mi validez y credibilidad fuera medida en número de seguidores 🙄 ¿te suena?

Según yo, mi negocio iba a despegar aún si no había nadie detrás. Y es que una marca funciona igual que una tienda. No puede dar muchas ventas si no hay nadie atendiendo. Si no hay alguien dándole la bienvenida a los clientes y cobrándoles por lo que van a comprar, la tienda no funciona.

Lo mismo iba a pasar con mi marca si seguía escondiéndome tras bambalinas.

Yo creaba (y sigo creando) todo mi contenido y podía tener toda la libertad creativa para hacer lo que me diera la gana (igual que vos) y aún así me escondía del público, al propio. Lo hacía por miedo a que me vieran, a que me juzgaran, a que dijeran cosas como “¿y ésta qué se cree?, ¿por qué piensa que puede decir estas cosas?, ¿acaso sabe más que yo?”

Por varios meses, traté de manejar la marca como si fuera un ente independiente, sin embargo estaba pegando con pared. Por más limpia -y bien diseñada- que fuera la comunicación, no estaba conectando con nadie. Tenía unos 100 seguidores pero nadie estaba poniendo atención a lo que decía. Simplemente no les importaba tanto.

Parecía que me seguían por compromiso. Otra vez… ¿te suena familiar?

Ahhhhh pero cuando di la cara... TODO CAMBIÓ o bueno, todo fue cambiando. Un post a la vez. Por que no puedo decir que fue de la noche a la mañana.

Recuerdo que el día en que hice mi primera historia, la tuve que grabar varias veces antes de publicarla. Me daba miedo equivocarme y decir algo que no quería decir. No sabía si ponerle filtros o si dejarla tal cual la había grabado.

Ya ni sé qué fue lo que publiqué pero lo que sí recuerdo fueron las reacciones de las personas que me seguían. No fueron muchas porque apenas estaba comenzando pero fueron suficientes para ponerle gasolina a mi motorcito de motivación.

Empecé a recibir comentarios diciéndome que siguiera adelante con mi “proyecto”, que lo estaba haciendo bien, que les gustaba el contenido y empezaron a recomendarme a otras personas y los seguidores empezaron a llegar.

Ni una sola persona dijo nada de lo que la voz en mi cabeza creyó que iban a decir. Resultó ser que esa vocecita estaba equivocada. Ni un alma me ha llegado a decir algo malo hasta el día de hoy.


Creo fielmente que las personas que no les gusta mi trabajo, se van solitas y en silencio. Mi contenido está hecho con amor y mucho esfuerzo; tiene mi voz. Si me seguís desde hace rato, sabes que le pongo alma, vida y corazón y esto necesariamente FILTRA clientes.


Por qué es importante espantar clientes

Cuando creamos contenido genuino y sincero, hay muchas personas que conectan inmediatamente. Les encanta ese tipo de contenido, pero hay otras que simple y sencillamente no pueden tolerar tu mensaje.

Y está bien.

Vale la pena espantarlos. Si no les gusta, que se vayan. No me tomes a mal, no se trata de estar a la defensiva. Se trata de ser honesta(o) con tú propósito y con vos misma(o). Si a estas personas no les gusta como sos y lo que representas dentro de tu marca, no son parte de tus clientes ideales.

No podemos caerle bien a todos y eso, más allá de ser una desventaja, es un filtro que nos permite atraer a las personas que sí están dispuestas a escucharnos, a consumir nuestro contenido y a comprar nuestros servicios o productos.

Así que si sos de las personas que todavía tiene miedo a dar la cara por tener esa vocecita en la cabeza que te dice cosas feas. Es hora de ponerle un alto en el camino y dar el salto.

Tu mensaje y tu trabajo es mucho más valioso y merece ser escuchado por las personas correctas. ¿Qué esperás para empezar a transmitirlo?

Si te convencí, podés darle un vistazo al curso nuevo Historias que Conectan en Instagram. Aquí te enseño cómo conectar a partir de tu historia personal de una manera genuina y llena de honestidad.

¡Nos vemos allá!

<3 Ana Lu

5 habilidades para emprender
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Los millennials somos la generación emprendedora por excelencia. Con tantas herramientas y recursos disponibles, podemos emprender haciendo cualquier cosa que nos imaginemos. Esto nos ha llevado a pensar que todos podemos ser emprendedores. ¿Es realmente tan fácil emprender?

Cada año hay un aumento considerable de emprendedores con muchas ganas de comerse al mundo. No importa el tipo de producto o servicio que ofrezcamos, ser emprendedor se ha vuelto algo muy de “moda”.

Según la Escuela de Negocios de la Universidad de Munich, 60% de los millennials dicen que sueñan con emprender y el 52% cree que nada los detendrá para autoemplearse. 


Si vos sos parte de este 60% de los millennials que quiere emprender, este blogpost es para vos.

Personalmente, nunca consideré emprender hasta que tuve que hacerlo. Mi familia es emprendedora pero siempre pensé que era más cómodo vivir con un salario mensual, sin preocupaciones. El gusanillo emprendedor llegó (y no se fue más) hasta que me gradué de la Escuela de Negocios, cuando no quise seguir creciendo en la escalera corporativa. 

Para mí, cada entrevista de trabajo era un martirio. Sentía que vendía mi alma después de cada reunión. No quería tener una carrera ordinaria y pensé que podría crear un impacto más importante si lo hacía a MI manera. ¿Te suena familiar? ¿Querés hacer las cosas a tu manera y por eso emprendés? 

A lo largo del camino me he dado cuenta que hay habilidades que nadie nos enseña y que se construyen cuando empezamos a emprender. Hoy te voy a hablar de 5 de ellas. 


Este post lo escribo en colaboración con todas las personas que me escribieron en Instagram para contarme sobre las habilidades que ellos consideraban importantes para un emprendedor. En la de menos tu aporte está aquí 🙂


Paciencia

Esta palabra salió más de 15 veces repetida en la encuesta y creo que no es casualidad. La paciencia es de las primeras cosas que tenemos que guardar en nuestro saco de habilidades a la hora de emprender. 

Los resultados casi nunca llegan a la primera. Recuerdo que yo pasé 6 meses en los que facturé solo $350 USD. Fueron 6 meses duros en los que tuve que ingeniármelas para seguir aprendiendo y viendo la manera de enamorar a mis clientes.  Estoy segura que los inicios de cualquier tipo de empresa siempre son duros, y tu inicio no es ni será la excepción.

La paciencia nos ayuda a no desesperarnos. Nos ayuda a mantener los pies sobre la tierra para seguir adelante y no perder la perspectiva. 


Disciplina

Querer hacer las cosas a "MI manera" no implica olvidarnos de la disciplina. Si queremos ser buenos en algo, debemos de esforzarnos. Sin embargo, la disciplina se ve diferente para todos. Para mí es levantarme temprano para hacer ejercicios todos los días y luego revisar y responder correos. Para vos podría ser algo completamente diferente. 

Ser disciplinados en lo que hacemos, nos permite tener el control de la situación. Darle seguimiento a nuestros avances y disfrutar de los pequeños logros que con tanto esfuerzo alcanzamos. 

Personalmente, ser disciplinada me da la libertad de acomodar mi horario sabiendo y conociendo cuáles son mis fortalezas y debilidades. Sé cuándo puedo hacer algo y cuándo no. Pero principalmente, me permite dar la milla extra con mis clientes. 


Confianza en nosotros mismos

Creérnosla. A veces es TAN DIFÍCIL. De hecho no conozco algún emprendedor que no haya dudado de sí mismo en algún punto en su carrera. Es tan normal pero también es TAN necesario creérsela. 

Cada vez que dudas de tus capacidades para emprender, estás espantando a un cliente potencial. ¿Cuántos has espantado ya? 


Confiar en nuestro talento es vital para entregar productos o servicios que valgan la diferencia. Y es que si vos no creés en tus capacidades, ¿quién más lo va a hacer? Para vender con el corazón, debemos primero creer que lo que estamos vendiendo, realmente vale la pena. Cuando creemos en nosotros y nuestra solución, las demás personas creerán también. 

Recordá que tus clientes te compran cuando se identifican con tu propósito.  


Humildad

Creérnosla va de la mano con la humildad. Que no se nos suban los humos a la cabeza tampoco. 

La humildad en un emprendedor es básico. Nos permite tener consciencia de que nuestras decisiones no están escritas en piedra; que no tenemos la verdad absoluta y que todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. 

Después de todo, la única constante es el cambio. 

Si somos humildes, podemos ver las perspectivas de otros y podemos crear cosas todavía más grandes. Saber que no nacemos aprendidos, que siempre podemos mejorar y que nuestro trabajo nunca está terminado, nos puede llevar muy lejos. 


Colaboración

Cómo nos cuesta a veces colaborar. Constantemente estoy escuchando y leyendo comentarios como: “no me gusta compartir las ideas, me las pueden robar”; “qué molesto que es que te copien, por eso trabajo sola”. 

“Si vas solo llegarás más rápido; pero si vas acompañado, llegarás más lejos”

¿Realmente creemos que somos los únicos que pueden hacer lo que hacemos? Hay un dicho que dice: “Si vas solo llegarás más rápido; pero si vas acompañado, llegarás más lejos”. La colaboración te permite hacer justamente eso: llegar más lejos. 

Crear alianzas estratégicas nos permite conocer personas fuera de nuestro círculo habitual. Nos permite tener mayor alcance y crear cosas que tal vez no habíamos pensado hacer antes. Cuando creamos comunidad, los beneficios son innumerables. La habilidad de colaborar y trabajar en equipo nos hace definitivamente mejores emprendedores. 

#PowerTip - Crear alianzas estratégicas no significa aliarse con el más grande. Se trata SIEMPRE de crear relaciones duraderas que nos permitan a ambas partes ganar y disfrutar del proceso.


Ahí tenés las 5 habilidades más importantes (según mis seguidores de Instagram) que debemos de tener los emprendedores. Si sos nuevo en esto del emprendimiento, te cuento que hay muchas otras competencias que podes desarrollar pero estas, son de las más cruciales. 

Contame en los comentarios cuáles otras competencias consideras importantes para emprender, o contarme tu historia de emprendiemiento, me encantaría saber 🙂


Para más información y contenido gratuito, podés irte a mi cuenta de Instagram, ahí te espero con material chivísima 🙂



Este hombre sabe cuál es el secreto de una buena presentación
 

¿Cuántas veces hemos salido de una presentación sin recordar lo que se habló? En realidad, presenciar una buena presentación es menos común de lo que creemos.

Actualmente, las presentaciones son una herramienta de trabajo muy importante, sin embargo, subestimamos lo mucho que nos pueden ayudar. Obviamente, el mensaje es lo más importante, pero si no sabemos cómo transmitirlo, ¿de qué sirve?

Hay muchos tips para mejorar una presentación, aquí el experto en presentaciones, David JP Phillips, nos explica que los secretos para una buena presentación, son más fáciles de lo que pensamos.

Solo 1 mensaje por diapositiva

Aunque haya mucho que decir, una diapositiva solamente aguanta un dato. Nuestra mente retiene muy poca información a la vez por lo que no pueden poner atención al párrafo en la pantalla y a nosotros hablando también. La información en la diapositiva debe complementar nuestro mensaje, no competir con nosotros.

El tamaño sí importa

Phillips comenta que todas las presentaciones están diseñadas para que el titular sea lo más importante, sin embargo, no siempre debemos usarlo así. Si queremos que el enfoque esté en los elementos que acompañan el titular, agrandemos los elementos, no el titular.

El contraste enfoca la vista

En el círculo cromático, los colores complementarios contrastan muy bien. Podemos usar colores complementarios para crear contrastes y llamar la atención. También, logramos contraste coloreando unos elementos y otros no para que la vista se enfoque en los que están coloreados solamente.

6 es el número mágico

Esta es la máxima cantidad de elementos que podemos poner atención en una diapositiva. Si el diseño tiene más de 6 elementos, la diapositiva está saturada. Procuremos usar menos de 6 elementos para que las personas pongan atención a lo que decimos sin distraerse.

Calidad sobre cantidad = buena presentación

Si tomamos en cuenta los tips anteriores, es probable que nuestra presentación sea mucho más extensa de lo que nos imaginábamos al principio. Sin embargo, no importa la cantidad de diapositivas que tengamos, lo que importa, es que nuestro público recuerde lo que dijimos. Así que preocupémonos por la calidad de nuestra herramienta visual y no por la cantidad de diapositivas.

Está comprobado que después de una presentación, el público olvidará el 90% de lo que dijimos. Por esta razón, debemos esforzarnos cada vez más para comunicar nuestras ideas.  Utilizar la cantidad adecuada de información por diapositiva, ayudará a nuestro público a recordar lo suficiente como para recomendar nuestra charla al final.

 
 
 
Ana Lu Garro
¿Qué nos puede enseñar Steve Jobs sobre hablar en público?
 

¿Se acuerda del famoso lanzamiento del iPhone, allá por el año 2007? Nadie se esperaba un producto tan ingenioso y fácil de usar. Sin embargo, lo que toda la industria tecnológica esperaba era un grandioso discurso de lanzamiento por parte de Steve Jobs.

 Estos discursos eran un común denominador en las presentaciones de Jobs. Llegó a perfeccionar tanto este arte que no importaba lo que dijera, el público siempre terminaba encantado con sus lanzamientos.

Podemos aprender miles de cosas de la habilidad incomparable de Steve Jobs para hablar en público. Aquí te mencionaremos 5 de las lecciones más importantes:

Para hablar en público se necesita enfoque

Nunca nos cansaremos de decir que el mensaje en una presentación debe ser claro y conciso. Esto requiere enfoque en los temas importantes. Tenemos que recordar que tenemos el tiempo contado para nuestras presentaciones y por eso debemos enfocar el mensaje al máximo.

Enfocarnos en el tema principal le permite a la audiencia seguir el hilo de la conversación. Si la presentación es muy larga, es importante recordar el tema principal de cuando en cuando.

El mensaje debe ser fácil de entender

Una vez que nos enfocamos en el tema principal, debemos sacar todos los detalles que lo hacen complicado. Debemos de explicar el tema de manera tal, que hasta nuestros abuelitos puedan entender.

Nosotros como oradores, debemos empaparnos del tema para saber todos los detalles, pero debemos explicarlo como si fuera lo más sencillo del mundo.

No debemos conformarnos

Si ya somos buenos hablando en público, no podemos sentarnos en los laureles. Siempre hay detalles qué mejorar y es nuestro deber prepararnos mejor cada vez.

Steve Jobs nos demostraba eso en cada lanzamiento de Apple. Nunca se arriesgaba a que le dijeran que sus productos no cumplían con las expectativas. Así es como debemos ser nosotros con nuestras presentaciones: cada una mejor que la anterior.

Estamos aquí para hacer la diferencia

Jobs una vez dijo: “estamos aquí para marcar el universo, de lo contrario ¿para qué estamos aquí en primer lugar?”. Este mensaje nos recuerda que todo lo que hagamos debemos hacerlo con esmero, en especial, si será visto por más personas.

Si vamos a compartir nuestro mensaje por medio de un discurso, presentación o charla, tenemos la oportunidad de hacer la diferencia. Tenemos la responsabilidad de hacer que nuestro trabajo sea recordado. Así que debemos prepararnos en todo sentido para dar la talla.

La calidad debe imperar

La calidad de nuestras presentaciones audiovisuales e imagen personal debe ser impecable. Estar frente a otras personas presentando nuestras ideas, nos pone en un lugar de mucha responsabilidad y es por eso que debemos procurar dar calidad en todo momento.

Sin duda, Steve Jobs fue un orador sin igual. Las lecciones que podemos aprender de él van más allá de las 5 mencionadas en este artículo. Debemos estar conscientes cada vez que hacemos una presentación, que se espera mucho de nosotros como expositores. Debemos prepararnos para dar la talla y que nuestra presentación sea cada vez mejor que la anterior

 
Ana Lu Garro
La verdad sobre la primera impresión
 

A muchos nos ha pasado que pensamos que una persona es muy seria y resulta que cuando la conocemos es todo lo contrario. La primera impresión se forma en menos de 2 minutos. A veces se forma tan rápido como en un abrir y cerrar de ojos.

Estudios universitarios dicen que las primeras impresiones se quedan en nuestra mente por mucho tiempo. A veces incluso, tardamos años en cambiar la impresión que tenemos de alguien. Estas primeras impresiones pueden definir el futuro de la relación que tengamos con la persona.

Nosotros somos víctimas de las primeras impresiones también. Recordemos que la comunicación es bidireccional, es decir, la impresión se vive desde ambos extremos. Entonces, la primera vez que conocemos a alguien, también le dejaremos una buena o mala primera impresión.

¿Cómo afectan la primeras impresiones en los negocios?

Se han hecho estudios sobre cómo la primera impresión afecta las contrataciones y las relaciones dentro del trabajo. Michael Gladwell, autor del libro Blink, El Poder de Pensar sin Pensar, escribe que las primeras impresiones se pueden crear desde una fotografía y pueden afectar drásticamente una contratación. Por eso, hoy en día ya no es recomendado colocar fotografías dentro del currículum.

Además, Gladwell dice, que la primera impresión afecta directamente la manera en que hacemos amistades dentro y fuera del trabajo.

Esto quiere decir deberíamos darle más importancia a la primera impresión de la que le damos actualmente. Amy Cuddy, psicóloga social de Harvard Business School dice que las personas buscan la cualidad de confianza y no la de seguridad cuando conocen a una persona nueva. Ella comenta que, según estudios realizados por Harvard en más de 24 culturas, las personas quieren confiar en quienes las rodean. Esto es contra intuitivo a lo que siempre se ha considerado en los negocios como una cualidad indispensable: la seguridad.

¿Confiable antes de seguro?

Resulta que, según el estudio de Cuddy, las personas buscan cualidades de calidez y confiabilidad antes que seguridad y competencia. Muy rara vez una persona puede ser cálida y ser vista como competente a la vez. Sin embargo, para las primeras impresiones, ser confiable antes que competente, es mucho más favorable.

¿Cómo tener control sobre la primera impresión?

Muchas cosas se tienen que tener en mente cuando conocemos a alguien nuevo, pero las más importantes las mencionamos a continuación.

Imagen personal

La primera impresión casi siempre entra por los ojos. Para crear una buena primera impresión debemos considerar cómo nos presentamos ante otras personas. El buen vestir nunca estará de más. Si nos vestimos acorde al lugar y hora del día, tendremos mejores probabilidades de generar una buena impresión.

Lenguaje no verbal

Nuestra postura dice mucho de cómo nos sentimos en todo momento. Si estamos aburridos o inseguros, nos encorvarnos más de lo normal. Mientras que si estamos decididos y felices estaremos más erguidos. Cuando conocemos a alguien, debemos mantener nuestra postura erguida para dar una impresión de seguridad y presencia.

Cuidar nuestra mirada

Cuando hablamos con otra persona, es importante que la miremos a los ojos. No hay nada más molesto que estar hablando con alguien y que esa persona esté distraída viendo a otros lados. Ver a los ojos permite transmitirle a la otra persona el respeto y la atención que merece.

Escuchar primero

Tomando en cuenta el estudio de Cuddy, es importante dar la impresión de ser confiable por lo que se recomienda escuchar primero, antes de empezar a hablar sobre nosotros mismos.

Vocalizar bien las palabras

Así como estudiamos nuestra audiencia antes de dar una presentación, debemos pensar de dónde vienen las personas que conoceremos. Esto modulará nuestro uso de diferentes vocabularios. Siempre es importante vocalizar bien las palabras para que la otra persona nos entienda todo lo que decimos.

Si estamos en un país extranjero, es especialmente importante que le pongamos atención a esta parte, pues no queremos que las personas se lleven un mensaje erróneo por no pronunciar bien las palabras.

Si bien, la primera impresión se forma en menos de 2 minutos, tenemos más que eso para prepararnos y dar una excelente impresión la próxima vez. Es cuestión de prestar atención a los detalles y saber, que la primera impresión es la que cuenta

 
Ana Lu Garro
Selección Natural: 3 Consejos para Sobrevivir en los Negocios
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La mitad de las microempresas en Costa Rica no duran más de un año. Con ese pronóstico al frente, ¿será posible sobrevivir en el mercado costarricense actualmente? No importa cuál es la propuesta de valor de nuestro negocio, hay 3 consejos que aplican para todos los emprendimientos y que nos ayudan a sobrevivir en este mercado actual.

Power House está a punto de cumplir un año de vida y apenas estoy saboreando los primeros ingresos considerables desde que inicié. Es difícil pensar que cuando inicié, tenía un 50% de probabilidades de no llegar hasta el día de hoy. Gracias a la vida, no investigué suficiente sobre PYMES en ese momento y por eso me mandé valiente.

En lo que lleva Power House de vida, he trabajado con más de 20 emprendedores y 10 empresas establecidas trabajando temas de cómo comunicar su propuesta de valor correctamente. Pero para hacerlo, se deben analizar ciertas cosas de la marca en sí. Es desde ahí que me di cuenta que todas estas empresas y pymes, tienen 3 cosas en común que les han permitido sobrevivir en los negocios.

Calidad

En el mundo animal, los machos que terminan reproduciéndose son generalmente los que tienen más fuerza, más salud y mejores apariencias. En el mundo de los negocios, las empresas que surgen, son las que logran transmitir la calidad de su producto o servicio en todo lo que hacen.

La calidad es entonces un aspecto indispensable en la propuesta de valor de cualquier empresa. No se trata solo de tener la imagen corporativa más “linda”, sino más bien de tener coherencia en lo que se ofrece y cómo se le ofrece al cliente.

La calidad está en los detalles; en cada punto de contacto que tiene el cliente con la marca

El tema de la calidad va desde los insumos, los procesos, el servicio al cliente y el producto o servicio final. Si una empresa cuida el rubro de la calidad más que su competencia, logrará perdurar en la mente de sus clientes.

Adaptabilidad

Con lo rápido que se mueve el mundo, no podemos dejar de adaptarnos constantemente. Las empresas que tienen más probabilidades de quedarse en el camino, son las que deciden no adaptarse.

La tecnología está a la punta de nuestros dedos y es cada vez más accesible. Nuestra empresa debe adaptarse a los nuevos retos para dar más valor a nuestros clientes.

A veces toca también replantearse objetivos o incluso cambiar completamente la propuesta de valor para hacer que la empresa sobreviva.

Una empresa que se adapta, logra sobrevivir en el tiempo y ese, es finalmente el objetivo final de toda empresa.

Perseverancia

A veces pensamos que ya todo está hecho y que hay mucha competencia y es por eso que no logramos diferenciarnos.

Pero eso no es del todo cierto. Primero, no es verdad que todo está inventado. Aunque lo estuviera, nuestro negocio debe presentar una visión diferente a los demás. Después de todo, es NUESTRA versión y no la de la competencia.

No hay que llegar primero, hay que saber llegar.

Pero si hay algo de lo que estoy segura es que, las empresas que logran surgir, son perseverantes y no dejan que un mal día, mal mes o mal año, los detenga. No nos tiene que ir bien desde el primer mes, es normal tener pérdidas los primeros meses. Incluso hay negocios que duran años en recuperar la inversión inicial y está bien. Lo importante es perseverar en el proceso, sabiendo que la calidad y la adaptabilidad de nuestro negocio, son primordiales.

El que dijo que emprender era fácil, no había trabajado un solo día en su vida.

No tengo la receta secreta para tener éxito en los negocios pero sí sé que estos 3 consejos han permitido que muchos emprendedores y empresas sobrevivan la ventana de los 3 primeros años. ¿Cuáles otros consejos podríamos incluir en la lista?

 

 
5 Tips para Manejar una Reunión y NO Morir en el Intento
 

¿Has tenido una reunión con un cliente y hubieras preferido que te tragara la tierra?

Todos hemos tenido por lo menos una reunión en donde nos hemos sentido en desventaja y queremos salir de ahí lo antes posible. Importa poco si esa reunión haya sido con un cliente, con un jefe o con colegas; lo cierto es que, ya terminada la sesión, nos quedamos pensando en cosas como: “hubiera dicho esto”, “hubiera sido mejor si no mencionaba aquello”…

Si estás asintiendo con la cabeza mientras lees esto, entonces pon mucha atención porque lo que te voy a decir, te interesará.

¿Qué pasaría si yo te digo que hay una manera más eficiente de manejar las reuniones para que nunca más queramos salir corriendo? De hecho, no es una manera, son varios consejos para manejar mejor cualquier tipo de reunión.

  1.  

Aunque suene exagerado y te de pereza hacerlo, la preparación es crucial en cualquier tipo de reunión. Cuando nos reunimos con alguien sin haber preparado el material o sin haber repasado lo que se va a hablar, muy probablemente estaremos “fuera de base”.

Si la reunión es con un cliente nuevo, debemos averiguar qué tipo de cliente es. A qué se dedica, cuántos años tiene aproximadamente, qué servicios o productos le sirven a esa persona, etc.

Si la reunión es con un grupo de colegas o con los jefes, también tenemos que prepararnos. Debemos saber de qué se trata la reunión, cuál es mi rol dentro de la reunión, qué se espera de mí, entre otros.

  1.  

Cuando apenas vamos a iniciar una reunión, es recomendado tener unos segundos o minutos de conversación superficial para romper el hielo. Esta small talk puede ser de algo tan simple como el clima o el tráfico.

En estos segundos, es preferible no hablar de temas sensibles o controversiales porque pueden crear un ambiente tenso y eso es todo lo contrario a lo que queremos.

  1.  

En el caso de que sea una reunión con un cliente, es importante que nosotros tomemos el rol de moderadores de la sesión desde el primer momento. Esto lo logramos agradeciéndole al cliente por su tiempo y comentándole el objetivo de la reunión.

Siempre digo que la comunicación efectiva es aquella que genera una acción. Por lo que si queremos dejar claro lo que queremos de la reunión, tenemos que mencionarlo al principio muy puntualmente. De esta manera, todos los asistentes a la sesión sabrán qué esperar y estarán más atentos desde el principio.

  1.  

Es probable que tengamos reuniones donde lo que estamos proponiendo no sea del agrado de los demás asistentes. Si este es el caso, es importante haber previsto los comentarios negativos que el cliente (jefe o colega) pueda llegar a tener.

Pensar en todos los posibles escenarios nos permite anticipar las reacciones negativas con frases más convincentes para contrarrestar las objeciones.

Los vendedores tienen la mayoría del tiempo, un guion estudiado con las posibles respuestas del cliente, lo que les permite actuar con mayor rapidez. Aunque nosotros no tengamos un guion, podemos prepararnos mejor y conseguir más experiencia en cada reunión que tengamos.

  1.  

Así como en la introducción, es importantísimo que cerremos de manera clara y concisa. El cliente sabrá que estamos terminando la reunión y que esperamos que el objetivo de la misma, se cumpla.

Si nuestro objetivo de la tarde era que el cliente contratara nuestros servicios, debemos de hacerle saber que queremos cerrar el trato. Debemos hacer llamados a la acción como, por ejemplo: “Lo(a) invito a ver la información más detalladamente y nos avise en estos días para iniciar con los servicios tan pronto como lo indique”.

Los llamados a la acción deben ser claros pero que no suenen como órdenes. El cliente o el jefe, debe sentir que tiene también poder de decisión (aunque ya lo hayamos convencido de hacer lo que necesitábamos que hiciera). Esos llamados a la acción al final de la reunión deben ser un empujoncito para que el cliente se termine de convencer.

BONUS:

Puntualidad y manejo del tiempo:

La puntualidad es primordial en todo momento. Si somos los moderadores de la reunión, debemos llegar por lo menos  5 o 10 minutos antes de cada reunión para preparar el espacio y esperar a las demás personas.

Si la reunión fuera en las oficinas de la otra persona, con más razón debemos de llegar con buen tiempo de anticipación.

Durante la reunión, debemos manejar bien el tiempo. Si dijimos que nos tomaría 30 minutos, no deberíamos tomar más tiempo que eso. Recordemos que el tiempo de todos los participantes es muy valioso y debemos respetarlo.

Con estos 6 tips estoy segura que vas a manejar muy bien la próxima reunión con clientes o con tus jefes. Es cuestión de poner un poco más de atención a los detalles antes de llevarla a cabo para que la próxima vez te sientas más cómoda(o) en la reunión

 
Ana Lu Garro